Aprovecha estas recomendaciones para saber cómo cuidarlas y cuándo es tiempo de cambiarlas para que siempre te movilices seguro y evites daños mayores en tu carro o moto.

1. Verifica por lo menos dos veces a la semana que las llantas tengan la presión de inflado adecuada. En otras palabras, que estén bien infladas. Recuerda tener a la mano un elemento para medir la presión de inflado y seguir las especificaciones del fabricante de las llantas, que están en el manual de usuario.

2. Evita frenar y arrancar bruscamente. Cada vez que lo haces, el caucho de la llanta se desgasta al contacto con el pavimento. ¿Has visto las huellas que puede dejar una llanta en el suelo? Pues indica que hubo desgaste en el material por empezar la marcha o frenar fuerte.

3. Si conduces por calles destapadas o en las que hay presencia de vidrio o rocas, conduce a baja velocidad. Si no manejas despacio, no podrás evitar obstáculos o pasarlos lentamente para evitar golpes en la parte de abajo del vehículo o en las llantas. Revísalas cuando tropieces con algo y mantente atento a ruidos extraños.

4. La rotación de llantas es el mantenimiento que se realiza entre cada alineación y balanceo. Consiste en cambiar las llantas de posición para que el desgaste sea uniforme en cada una de ellas al pasar por el eje de tracción del carro. El procedimiento se debe hacer cada 5000 kilómetros o cada tres meses.

5. Las motos también deben realizar estos mantenimientos a sus llantas de acuerdo a su estructura. Por ejemplo: los rines de “radios” deben ser ajustados para reducir la tensión y que recuperen sus movimientos normales. Si la moto tiene rines artillados (macizos, con una sola unidad de afuera hacia adentro), esta solamente tiene que balancearse.

6. Cada que laves el carro o la moto, limpia las llantas. El pantano y otros elementos pueden desbalancearla o dañarla poco a poco

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